MEJORAR LA PROPUESTA GLOBAL
Este fenómeno se explica por tres razones:
1. Existe una desconexión entre la realidad laboral y lo que se enseña en la educación superior, producto de la poca interacción entre el mundo académico y el mundo laboral. Las instituciones de educación superior no están anticipando adecuadamente el conjunto de competencias que se está demandando en el ámbito laboral, y por lo tanto preparamos en muchos casos estudiantes sub-calificados. Las políticas universitarias deberán crear un pilar que incentive la colaboración con el sector privado para disminuir esta brecha.
2. En segundo lugar, existen un conjunto de inteligencias que no se desarrollan adecuadamente en la educación secundaría. Según el doctor Howard Gardner, psicólogo de desarrollo de Harvard, existen ocho diferentes tipos de inteligencias o inteligencias múltiples (lógico-matemática; lingüística; kinestésica; musical; visual-espacial; intrapersonal; interpersonal y naturista), pero nuestro sistema educativo solo considera las dos primeras, evaluando en función de ellas y empaquetando el aprendizaje, sin considerar nuevos sistemas de enseñanza que encajen con los distintos tipo de estudiantes y sus múltiples capacidades.
3. En tercer y último lugar, obviamos el elemento más importante que debe propiciar la educación, el aprendizaje. Deberíamos re-nombrar al “sistema educacional” por “sistema de aprendizaje de por vida” . No es adecuado pensar que el aprendizaje acaba cuando se finaliza la secundaria o la universidad, seremos seres disfuncionales si después de graduarnos dejamos de aprender.
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